Una película con buenos números en Rotten Tomatoes trae consigo poder cerrar buenos negocios.
Siempre ha existido el mito de que Disney paga para que sus películas estén bien evaluadas en Rotten Tomatoes, y aunque eso nunca se ha demostrado, ahora se denuncia que una empresa pagó a críticos para que su película recibiera la etiqueta de “fresca” en el portal.
Según dio a conocer un extenso reportaje publicado por Vulture, durante los últimos cinco años, una empresa de relaciones públicas pago para subir la calificación de una película en Rotten Tomatoes y así poder venderla.
Concretamente, el reportaje habla sobre Ophelia, cinta protagonizada por Daisy Ridley, la cual fue estrenada en el Festival de Sundance 2018 y que debutó en Rotten Tomatoes con un 46%. Aquí es donde entra Bunker 15, una firma de relaciones públicas, las cual comenzó a pagar para subir la calificación de la cinta.
“Mientras que la mayoría de las empresas de relaciones públicas cinematográficas pretenden llamar la atención de los críticos de las principales publicaciones. Bunker 15 adopta un enfoque diferente, reclutando críticos menos conocidos, a menudo autoeditados, que, sin embargo, forman parte del grupo aprobado por Rotten Tomatoes. En otra ruptura con la práctica habitual, dicen varios críticos, Bunker 15 les paga 50 dólares o más por cada reseña”, detalla el medio.
El resultado: La aprobación de Ophelia subió hasta un 62%, obteniendo esa codiciada etiqueta de “fresca”, y al mes siguiente, IFC Films anunció que había adquirido la película para su distribución en Estados Unidos, siendo estrenada en cines en enero de 2019.
Rotten Tomatoes no tiene la culpa, pero….
Cabe mencionar que si bien Rotten Tomatoes está en el centro de la polémica, realmente el portal no tiene la culpa de todo, ya que solo reúne reseñas publicadas en otros medios.
Pero tal como señala el reportaje, y aunque a muchos no les guste, Rotten Tomatoes se ha vuelto increíblemente influyente dentro de la industria cinematográfica. Lo anterior se ve reflejado en todo ámbito, desde una distribuidora que adquiere una cinta luego de las buenas reseñas, hasta parte de la audiencia, que mide el éxito de las producciones considerando solo si el portal las evalúa como “frescas” o “podridas”.
Sobre lo último, el director y guionista Paul Schrader es super claro al respecto, “Los estudios no inventaron Rotten Tomatoes, y a la mayoría de ellos no les gusta. Pero el sistema está roto. El público es más tonto. La gente normal ya no revisa las reseñas como antes. Rotten Tomatoes es algo con lo que los estudios pueden jugar. Así que lo hacen”.






